El baile

Igual de difícil y exigente que el cante o el toque es el baile, que alcanza a un público más amplio y más joven. Se puede aprender en academias bajo la dirección de artistas profesionales; hay que comenzar muy joven y se necesitan muchos años de trabajo para llegar a ser una figura. Existe también el baile espontáneo por bulería que se expresa en la fiestas gitanas; espontáneo en su manera de arrancar, pero aprendido desde niño/a en las familias gitanas. En el baile, el cantaor se sitúa en segundo plano ("cante pá trás") pero su voz ha de ser potente, con compás reforzado por "las palmas" de 2 ó 3 acompañantes, y más fuerte que el "jaleo" destinado a los bailarines. El "cante pá trás" es una buena escuela de formación para los cantaores.

El baile conoce una renovación gracias a figuras como Joaquín Cortés, Antonio Canales, Javier Barón, Mario Maya, Israel Galván...y, entre las mujeres, Manuela Carrasco, Merche Esmeralda, María Pagés, Pepa Monte, Carmen Ledesma, Manuela Vargas, Belén Maya, Sara Baras...con, detrás de ellos, las sombras de Antonio Gades, Cristina Hoyos y Matilde Coral.